Una fracción de los hechos se pierde entre parpadeo y parpadeo





martes, 3 de enero de 2012

La luz que me guía

Cuando mi abuela me dice “Que Dios lo bendiga” o “Que la Virgen me lo proteja”, anuncia las situaciones en las cuales voy a necesitar algo más que habilidad para escapar, para pagar, o para no dejarme arrastrar hasta el fondo por los vicios y la decepción. Cuando en la emisora dijeron que eran las doce, todo el mundo la buscó, todos querían ser los primeros en recibir el año nuevo abrazándola, deseándole cosas, como si fuera un gobernador recién elegido o un carrotanque repartiendo leche gratis.

A mi casi no me gusta ser el primero, me da pena ganar y que me reconozcan por eso. Ese debe ser mi lado religioso y estrictamente cristiano: entender el fracaso como una especie de preparación espiritual para un estado mejor y el éxito como algo que se debe esconder con un poco de vergüenza. Entonces esperé a que el camino hacia la abuela estuviera despejado y le di su abrazo de feliz año. Ella me dio un beso y dijo “Que la Virgen me lo proteja”. Después comimos y varias horas más tarde nos acostamos a dormir.

Como vieja aliada de la Virgen, mi abuela entiende que correr es menos efectivo que caminar ayudado. Más inteligente, tal vez, pero menos digno. Ella espera que a lo largo de este año yo no tenga que correr, sino que una luz misteriosa deje ciegos a mis enemigos y que esa misma luz ilumine mi camino, suavemente, para escapar cuando lo necesite.

6 comentarios:

Tatiana Luján dijo...

Me siento muy contenta cuando leo posts así, tan bonitos.

Ana dijo...

A mí tú me das la sensación de ser una persona que siempre logra escaparse de los peligros, que nada grave te va a pasar, que puede haber una guerra y tú caminar por la mitad y que nada te toque o te cause un daño realmente serio, que te vas a morir de viejo habiéndote expuesto mucho. Pero no es para que te confíes porque yo no soy bruja ni nada de eso.

CARAPÁLIDA dijo...

Algo parecido sentí. Qué bonita entrada.

Dianita dijo...

Me trajo recuerdos bonitos, de aquella bendición que tanta falta me hace ahora. Ya tengo la de mi mamá que es igual de efectiv y duradera.

Dianita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dianita dijo...
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